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Cataluña invierte 7M€ en un centro de proteínas alternativas (CiPA)

El Centro de Innovación en Proteínas Alternativas (CiPA), nace para impulsar la producción de proteínas alternativas destinadas tanto a alimentación humana como animal, así como la circularidad del proceso. Para ello, fomentará la investigación y tecnología que permita encontrar y valorizar nuevas fuentes de proteínas relacionadas con coproductos, subproductos, residuos y excedentes del sector agroalimentario. Promovido por la Generalitat a través del IRTA, contará con una inversión de 7 millones de euros en cuatro años, de la mano del Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural y con el apoyo del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). El centro de innovación se centrará en la producción de biomasa como materia prima para llegar a la proteína alternativa en cuatro áreas: fermentación de precisión, insectos, algas y microalgas. 

El CiPA también busca convertirse en referencia en el sur de Europa y dinamizar el crecimiento de la industria alt-protein, a través de la creación de nuevas empresas y el desarrollo de productos que permitan incrementar el consumo. Para ello, contará con laboratorios de investigación y plantas piloto distribuidas por toda Cataluña y dotadas con maquinaria de última generación y personal especializado.

El valor global del sector está actualmente en torno a 7.500 millones de dólares, según Nielsen MarketTrack

Techfood Magazine ha tenido la oportunidad de entrevistar al director general del IRTA, Josep Usall y hablar sobre este centro de nueva creación, así como de los retos que se plantean para el sector y las expectativas a medio plazo. Para Usall, el CiPA supone “una oportunidad de crecimiento y diversificación de líneas de negocio en torno a la proteína” para el sector agroalimentario e industrial catalán. También una “oportunidad de transformación del sistema alimentario” en un contexto de creciente demanda de proteína y de necesidad de mejorar la sostenibilidad en las producciones.  

“El resultado final que buscamos es la creación de una industria en torno a la producción de biomasa, mediante la creación de nuevas empresas especializadas; contribuir a la transformación de la industria alimentaria; y el desarrollo de nuevos productos a partir de proteínas alternativas” explica Usall. 

La administración es fundamental para facilitar la creación de entornos favorables y favorecer el entorno regulatorio

CiPA: innovación para toda la cadena de valor alt-protein 

El CiPA está dirigido “a la industria alimentaria humana y animal en general, industria de aromatizantes y compuestos para el sectror alimentario y a empresas tecnológicas y de maquinaria que quieran probarla, demostrarla y validarla en estas instalaciones” detalla el director general del IRTA. 

Concebido como un centro de innovación deslocalizado, aprovecha “experiencias, capacidades y espacios que ya tenemos en el IRTA” con el fin de acelerar la puesta en marcha. Así, se distribuye por el territorio catalán aprovechando las instalaciones y la experiencia del personal científico del IRTA en líneas de investigación sobre proteína vegetal, fermentación, algas e insectos. Investigadores del centro IRTA Monells conforman el grueso del equipo, al que se suman también otros equipos de Girona (IRTA Mas Badia), Lleida (IRTA Fruitcentre), y Tarragona (IRTA Mas Bové e IRTA La Ràpita).

Las instalaciones darán respuesta a las dos primeras fases de la estrategia: generación de conocimiento y experimentación inicial. Combinarán laboratorios para investigación y plantas piloto para el testeo previo a la fase pre-industrial, con el objetivo de que “el conocimiento que se genere en el CiPA llegue al sector”, destaca Usall. 

También tendrá un centro de neurociencia para conocer opinión y comportamiento en torno a la alt-protein por parte de consumidor, administración y empresa.

Parte de los 7M€ de inversión se destinará a la adquisición de equipamiento específico con el que construir una base sobre la que desarrollar las primeras líneas de trabajo. A partir de aquí, la idea es poner en marcha un modelo en el que la industria, tanto alimentaria como tecnológica, pueda testar maquinaria y productos en las instalaciones del CiPA. “Vamos a dar la oportunidad a empresas tecnológicas para que puedan venir a validar sus equipos, pero también a empresas que desarrollen producto final para el consumidor” cuenta el director general del IRTA. 

La combinación de tecnología en propiedad con tecnología compartida por las empresas desarrolladoras en un modelo de cooperación posibilita “que podamos ofrecer las instalaciones a empresas dedicadas a producto final desde el principio y que luego las empresas tecnológicas puedan probar su tecnología y mejorar el producto, tecnificarlo o desarrollar producto nuevo”. 

El sector primario está viendo que puede ser un acompañamiento para nuevas líneas de negocio

La producción de biomasa como función clave

Buena parte de la actividad del CiPA se centrará en la producción de biomasa como materia prima para llegar a la proteína alternativa. Cuatro serán las líneas de producción: fermentación de precisión, insectos, algas y microalgas. 

Uno de sus valores diferenciales en este sentido es que abarca las diversas fases de la cadena de valor: producción de biomasa, extracción y purificación de proteína, funcionalización de nuevos ingredientes, evaluación organoléptica y de la seguridad alimentaria y, finalmente, su integración en prototipos de alimentos reformulados. 

Entre sus instalaciones, el CiPA contará con una planta piloto de biomasa con capacidad de producción de hasta 300 litros y diseñada como campo de pruebas. Tendrá también una granja de insectos y sendas instalaciones para la producción de algas y microalgas que amplían las experiencias a pequeña escala desarrolladas hasta ahora por el IRTA. 

Colaboración para aprovechar la oportunidad alt-protein 

“Llevamos dos años dialogando con el sector y la administración para que entiendan que el CiPA es una oportunidad. Y ya lo están entendiendo” afirma Josep Usall. El director del IRTA apunta a que se están dando pasos importantes y el CiPA es uno más, en una línea de apuesta decidida por la proteína alternativa. 

“Hemos pasado de tener un clúster de carne a que sea el de la carne y la proteína alternativa. La propia industria alimentaria está haciendo ya esa transformación y está viendo que la proteína alternativa es otra línea de negocio. Y el sector primario, que era más reticente porque lo veía como una competencia, está viendo que puede ser un acompañamiento para nuevas líneas de negocio y una oportunidad en alimentación animal” destaca. 

En este contexto, la cooperación con la administración es fundamental. Para Usall, tendría que jugar un doble papel: por una parte, facilitar la creación de entornos favorables para el establecimiento de nuevas empresas y el desarrollo de nuevos productos, así como impulsar su llegada al mercado, mediante la simplificación de la legislación al respecto. Por otra parte, impulsar un desarrollo tecnológico mayor y más rápido, mediante la puesta en marcha de líneas de financiación y soporte. “El CiPA, que de hecho es de la Administración, es una apuesta clara de que quiere jugar ese papel” concluye Usall.

“La creación del CiPA reafirma el compromiso con la alimentación del futuro” Carmel Mòdol, secretario de Alimentación del Departamento de Acción Climática

El nuevo Centro de innovación en Proteínas Alternativas (CiPA) ha sido presentado por el Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural de la Generalitat de Cataluña y el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), en la Feria Alimentaria FoodTech, que se celebra hasta el 29 de septiembre en Barcelona. El CiPA se encuadra dentro de la estrategia climática de la Generalitat catalana y de la estrategia específica sobre proteínas alternativas del IRTA.


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